Autora: Lobanako
CAPITULO3: Sentimientos cruzados.
Natsuki miraba distraidamente por la ventana de la clase, había pasado bastante tiempo desde que le inyectaron las nano-maquinas y ahora trataba de acostumbrarse a ellas, últimamente todo estaba bastante tenso en Garderobe, y en Windbloom mas aun, al parecer varios enviados de Shibaratsu habían atacado el castillo esa mañana, la Otome del rey había logrado evitar la invasión pero todo el pueblo estaba ahora preocupado preguntándose cuando seria el próximo ataque, a Maria-sama también se la veía inmersa en sus pensamientos, cuando sonó el timbre que indicaba en final de las clases, Natsuki cogió sus libros y salió del aula, cuando iba por el pasillo vio que había varios carteles nuevos pegados en el tablón, varias chicas se agrupaban chillando a su alrededor, la peliazul sentía curiosidad por saber el motivo de tanto alboroto y decidió acercarse a mirar, al parecer, debido a la baja moral del pueblo de Windbloom, tanto Maria-sama como el Rey habían aprobado organizar un evento para el pueblo, en este caso, una lucha entre sus Perlas, el combate seria al día siguiente al anochecer por que al parecer después de este querían hacer un espectáculo de fuegos artificiales, un brusco empujón la sacó de sus pensamientos haciéndola caer al suelo, cuando miró hacia el causante vio que lo tenia justo encima, Mai la miraba sonrojada.
-Lo siento, como vi que salias del aula tan rápido pensé que te habías olvidado de mi-dijo sonriendo-
Natsuki empezó a reír y decidió no darle importancia, ayudó a Mai a levantarse y salieron al patio, ahora tenían que ir con Yukariko-sama a las clases de lucha, la peliazul disfrutaba enormemente con ellas, estaba claramente por encima de sus compañeras así que ella siempre terminaba antes de entrenar y con el permiso de Yukariko-sama paseaba por el colegio, esta vez no fue una excepción y en las pistas de al lado vio a las Perlas de entrenar, eso llamó mucho su atención y se acercó a mirar, era realmente impresionante, la forma que tenían de moverse, su velocidad, su agilidad realmente parecía que bailaban y de entre todas las bailarinas que había allí, había una que como siempre hacia, la cautivó, Shizuru destacaba incluso mas que todas sus compañeras, su movimientos eran mas elegantes y mas fluidos, se quedó mirando a la castaña durante mucho tiempo, trataba de memorizar su forma de moverse, la forma en la que su pelo se movía cuando ella giraba, al final decidió irse antes de que la descubriesen, mientras se alejaba no separaba su mano izquierda de su corazón-¿Que me esta pasando?- unos ojos rubíes la siguieron mientras se alejaba.
El día del combate entre Perlas había llegado y en Garderobe no se hablaba de otra cosa, todas las estudiantes discutían sobre quien seria la ganadora del combate ya que rumoreaba que aquella que venciera a todas sus oponentes se le ofrecería un puesto como Otome, Natsuki paseaba distraida por los pasillos, estaba sumida en sus pensamientos y pasaba entre los grupos de chicas histéricas sin ni siquiera verlas, estaba tan centrada en sus cosas que no se dio cuenta que se metió por un pasillo vació, tampoco fue consciente de la figura que se le acercaba también sumida en sus pensamientos hasta que chocaron y cayeron al suelo.
-¡Lo siento! estaba distraida y no miraba por donde iba-dijo Natsuki disculpándose-
-No tiene importancia, yo también estaba distraida-dijo Shizuru tratando de levantarse-
Ambas chicas cayeron en la cuenta de con quien habían tropezado y rieron por la situación.
-Cielos Natsuki, algún día vas a conseguir hacerme daño, si querías llamar mi atención no tenias que ser tan brusca-dijo Shizuru bromeando-
-Lo siento, estaba con la cabeza en otro lado-dijo ayudando a la castaña a levantarse- dime Shizuru, ¿Tu también vas a luchar?
-Claro, yo también estoy en la clase Perla.
-y si ganas el combate, ¿te convertirás en una Otome?
-eso parece...
-No...no quiero que te vayas...
Esas palabras pillaron desprevenida a Shizuru la cual se la quedó mirando boquiabierta pero rápidamente recuperó la compostura.
-vaya, al final parece que le importo a Natsuki-dijo sonriendo-.
Natsuki no tuvo tiempo de contestar ya que Shizuru le agarró la cara y posó sus labios sobre los de ella, y muy lentamente los separó. La peliazul estaba completamente roja y Shizuru reía por su cara.
-Tengo que marcharme Natsuki, tengo que seguir entrenando, pero me gustaría que te pensaras si quieres ser mi ayudante.
-¿Me... me estas pidiendo ser mi Onee-sama?
-Exacto, espero tu respuesta-dijo guiñándole un ojo y marchándose con su elegancia habitual-.
Natsuki se quedó en el pasillo, sin poder moverse, su mano izquierda estaba apoyada en su corazón pero lentamente la paso hasta sus labios, estaba completamente roja recordando como Shizuru la había besado de esa forma tan dulce, y pensó en su propuesta, necesitaba mas tiempo para pensar y la opinión de alguien y solo había una persona en todo Garderobe a quien le pediría opinión.
Mai estaba en el cuarto cuando Natsuki llegó completamente roja, parecía necesitar contarle algo así que apagó los fogones y se sentó con ella a escucharla, cuando terminó le costaba asimilar lo que había escuchado, que Shizuru, la mejor Perla de Garderobe y la Onee-sama favorita la había besado y le había pedido que fuera su ayudante.
-Bueno, ¿y donde esta el problema?.
-¿como que donde esta el problema? ¿No es evidente? no se que hacer...
-A ti te gusta Shizuru-sama ¿no? pues entonces acepta ser su ayudante y así podrás pasar mas tiempo con ella, saber que cosas le gustan, hablar con ella y poder estar a su lado sin que sus fans te miren mal.
-El caso, es que no estoy segura de si quiero que sea mi Onee-sama...
-¿Porque?
-No lo se... no se lo que siento realmente...todo esto... va demasiado rápido.
-Entonces habla con ella, explícale que necesitas un poco mas de tiempo.
-No se si tengo ese tiempo, hoy es el combate entre las perlas, y la ganadora se convertirá en Otome, estoy muy confusa.
-Ve a dar una vuelta y así te aclararas las ideas, a la comida le falta todavía un poco, así que tampoco te demores demasiado.
Natsuki asintió y salió del cuarto, paseaba sin rumbo por los ahora tan fríos pasillos, se deslizaba entre la gente sin notar su presencia, sin darse cuenta acabó en el jardín, pero era una zona que no había visto nunca antes, era simplemente precioso, las flores del jardín parecían irradiar vitalidad, los arboles daban una apacible sombra tanto al hermoso césped como a sus delicadas flores y allí debajo de uno de estos arboles, una preciosa castaña lloraba con su rostro entre sus manos, la peliazul sintió como una parte de ella automaticamente sufría con ella y corrió a su lado, cuando Shizuru la vio acercarse trató de disimular y se secó las lágrimas con las mangas de su traje.
-Natsuki, ¿Que haces aquí?
-¿Porque llorabas?
-¿Yo?-trató de reír disimuladamente- yo no lloraba, solo pensaba en el día tan agradable que hace hoy, la forma en la que la brisa mueve las flores...como acaricia tu pelo...la forma en la que sonríes...
Antes de que Natsuki pudiera decir nada Shizuru volvió a empezar a llorar y se abrazó a la peliazul, esta la envolvió en sus brazos tratando de reconfortarla y al mismo tiempo sintiendo como ella misma sufría al verla así, apartó a la castaña de ella para tratar de ver sus ojos, y dulcemente atrapó una lágrima que corría por su mejilla.
-¿Que te ocurre Shizuru?
-Sabes, yo nunca había sentido esto-dijo llevando la mano de Natsuki hasta su corazón- siempre he tenido a todas las chicas disponibles a mi alrededor pero ninguna me llenaba, solo tu me has cautivado, tu mirada, llena de vida, eres diferente, y yo...Me siento estúpida, no se a cuanto estoy dispuesta a renunciar realmente para estar contigo o si realmente debería arriesgarme...sabes que si soy la vencedora del combate de hoy me convertiré en una Otome, ese siempre fue mi sueño, pero si lo hago también me alejare de ti y siento que mi corazón no lo soportaría, así que no se que hacer-dijo llorando nuevamente- ¿Renuncio a mis sueños o a lo mas maravilloso que he sentido nunca?.
Natsuki no sabia que decir, podía entender la situación de la castaña y también sabia que no debía de ser fácil, pero tenia claro lo que tenia que hacer, lo supo en el momento en el que la volvió a mirar a esos preciosos ojos rubíes que no dejaban de derramar lágrimas. Shizuru miraba confusa como Natsuki se levantaba y le ofrecía su mano para ayudarla.
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