3 de febrero de 2012

Encuentro predestinado Cap.4

Autora: Lobanako



CAPITULO 4


Himeko se despertó al notar como los rayos del sol acariciaban su rostro, al parecer se había quedado dormida en esa gran cama, recordó los sucesos del día anterior y se llevó la mano al pecho con tristeza, no estaba dispuesta a olvidar a Chikane, y aria todo lo posible por recordar lo que ocurrió realmente, salió de la mansión y recordó que se marchó de casa de Soma por la noche, seguramente estaría preocupado así que lo mejor seria volver, a mitad del camino descubrió que no le dolía el pie y recordó que anoche tampoco le dolía, decidió no darle importancia y siguió caminando, hacia un día precioso y el sol hacia que su hermosa melena rubia brillase con fuerza,  entonces escuchó el motor de una moto a su lado y se giró, era Soma, tenia cara de verdadera preocupación.

-Kurusugawa...No, Himeko, ¿Donde estabas?
-Lo siento Ogami-kun, no quería preocuparte... Necesitaba salir a pasear y bueno...

Soma vio como la cara de Himeko se ensombrecía y trató de animarla.

-Sabes, esta amaneciendo y a esta hora el cielo se ve precioso desde la playa-Dijo ofreciéndole un casco.

Himeko asintió y montó en la moto con el, Soma iba despacio, disfrutando de la agradable brisa del amanecer, no tardaron en llegar a la playa y ambos bajaron de la moto, caminaron despacio hasta la orilla del mar y se sentaron juntos a ver como las olas acariciaban la orilla.

-Aun recuerdo cuando de pequeños nos reuníamos aquí para escapar de todo-Dijo Soma tratando de sacar un tema agradable de conversación-
-Si, aun recuerdo que juraste que me protegerías de todo...

Ambos perdieron sus miradas en el horizonte, pero el corazón de Himeko se encontraba aún mas lejos, ella no lo sabia, pero la persona que amaba la observaba desde el cielo, aun cautiva en un silencioso templo...

No se dieron cuenta de la presencia que se acercaba a ellos hasta que esta se situó a escasos metros de donde se encontraban.

-Sin duda es un hermoso amanecer... sacerdotisa del sol.

Un escalofrío recorrió a Himeko en el momento en el que escuchó esa voz y las palabras que pronunció, se giró y vio a una mujer, tenia un traje de monja, piel morena y pelo morado, la miraba divertida, Soma se levantó rápidamente y se colocó entre ella y Himeko, al parecer el también había reconocido el peligro.

-¿Quien eres?-Dijo Soma desafiante.
-Soy la hermana Miyako, una simple servidora del señor...
-¿Que es lo que quieres?
-La vida de la sacerdotisa del sol...

Himeko se levantó rápidamente y otro flashback la sacudió

Vosotras sois las sacerdotisas del sol y de la luna, las encargadas de proteger este mundo del orochi, vuestra misión en invocar al gran Ame no murakumo, sois las únicas capaces de hacerlo y de volver a sellar al mal y a sus esbirros.


Las dos chicas se miraron, la chica de pelo azul le agarró la mano, inmediatamente Himeko supo que no estaría sola, que ella la protegería, pasara lo que pasara...


La hermana Miyako miró divertida a Himeko.

-Así que es cierto que has olvidado... bien, así sera mas sencillo-Unos espejos aparecieron a su alrededor y empezaron a brillar-
-¿Por que me haces esto?
-Querida niña, tus dioses te han abandonado, tu sellaste a mi dios, y a cambio renunciaste a ella, tus dioses te han dejado completamente vulnerable, y si yo acabo contigo ahora, no podrán volver a enfrentarse a nosotros, estas sola.

Soma se lanzó a por ella pero uno de los espejos disparó un potente rayo que lo lanzó de nuevo a la orilla inconsciente, Himeko trató de retroceder para evitar a esa misteriosa mujer pero no podía darle la espalda, esta no dejaba de avanzar sonriente. Entonces el cielo se oscureció y un rayó cayó veloz justo delante de Himeko, al desaparecer la brillante luz vio que se trataba de una katana, una hermosa katana de funda y mango rojo, la chica de pelo rubio no se lo pensó dos veces y la cogió y apuntó con ella a Miyako, esta parecía aun mas divertida.

-Tus dioses se han dado cuenta demasiado tarde de que te han dejado desprotegida, ahora tu salvación depende de ti... pero veo que no eres gran cosa, me estas apuntando con el arma que te han enviado sin ni siquiera ser consciente de que esta envainada-Entonces miró al cielo y empezó a reír- ¿Esto es todo lo que podéis hacer para salvar a vuestra querida sacerdotisa?-Volvió a mirar a Himeko- Querida niña, prometo que acabare rápido con tu existencia.

Himeko desenvainó rápidamente la katana y se preparó para el ataque de su adversaria, los espejos de esta empezaron a brillar todos a la vez y lanzaron un potente rayo hacia Himeko, esta alzó su espada para protegerse de ellos y esta los absorbió, Miyako rió mas intensamente y materializó una larga espada delante de ella, rápidamente la empuñó y se lanzó a por Himeko, la cual esquivaba sus ataques y se defendía de ellos de forma automática.

-Veo que a pesar de haber perdido tu memoria, sigues sabiendo como empuñar tu arma, eso me gusta, ara esto mas interesante...por cierto, espero que te gustasen los espejismos que te hice ver, pensé que le añadiría una nota de interés a esto.

Himeko se paralizó un instante, recordó todas las escenas que había visto de ella y de Chikane-chan y el odio empezó a consumirla por dentro.

-Tu... Tu me has echo creer que veía a Chikane-chan, incluso anoche, cuando la vi en su cama, yo era feliz por poder verla aunque me dijera esas cosas tan tristes, pero ahora veo que solo jugaste con mis sentimientos...
-¿Que?, creo que te equivocas niña, yo solo te hacia ver cosas horribles en tus sueños...

No pudo dar mas explicaciones ya que Himeko se lanzó contra ella cargada de furia, se movía instintivamente, ni ella misma sabia como lo hacia, era como si su cuerpo supiera como reaccionar, entonces ganó confianza y empezó su ofensiva, poco a poco hizo retroceder a Miyako, la cual parecía sorprendida por el rumbo que estaba tomando el combate, pero negándose a perder reforzó su ataque, ambas chicas estaban completamente concentradas en la lucha, y las chispas saltaban violentamente entre ellas cada vez que chocaban sus armas, una de esas veces ambas se quedaron paradas empujando sus espadas, negándose a ceder, cuando otra sombra apareció detrás de Miyako, las chicas pararon su combate pero sin abandonar la posición de lucha, la hermana empezó a reír a carcajadas cuando vio quien se acercaba.

-Estas perdida sacerdotisa del sol, no podrás con los dos.

Himeko vio horrorizada al gran hombre que se acercaba, era simplemente gigantesco, de grandes músculos y mirada salvaje, llevaba unas enormes cadenas que manejaba como si no pesaran nada, este cuando se acercó quedó boquiabierto con la belleza de Himeko.

-Vaaaya, que hermosa eres Hime-chan, ya lo había olvidado, menos mal que Miyako onee-san me avisó de que te encontrarías aquí.
-¿Que haces aquí Girochi?-preguntó Miyako aparentemente molesta.
-No pude evitar venir a ver a mi Hime-chan.
-Márchate, tienes otras tareas que atender, debes tratar de reunir a todos los miembros del Orochi rápidamente antes de que esos malditos dioses tengan tiempo de actuar.
-Pero hermana...

Himeko aprovechando que ambos hermanos estaban discutiendo se lanzó a por Miyako, la cual casi no consiguió evitar el ataque de esta, y reanudaron la lucha que habían dejado pendiente, mientras, Girochi hablaba por lo alto.

-Vaya Hime-chan, que gran luchadora eres, por un momento me recuerdas a esa zorra de pelo azul... cuanto me alegré de su muerte.

Aquellas palabras parecieron motivar la furia asesina de Himeko la cual se lanzó de forma salvaje a por Miyako, la hermana apenas era capaz de retenerla y ya tenia un par de cortes, hasta que tropezó y Himeko la atravesó con su katana.

-Maldita...sacerdotisa...volveremos a vernos....

Un rayo de luz apareció encima de ella y la hizo desaparecer. Girochi parecía enfadado.

-Eso no ha estado bien Hime-chan, tal vez deba darte unos azotes como castigo.

El gigantesco hombre avanzó hacia Himeko pero esta estaba paralizada por el miedo y no pudo esquivar las cadenas que este le lanzó, estaba atrapada.


(Con cariño para Maria, prometo que el proximo capitulo os dejara sin aliento jeje)

1 de febrero de 2012

Encuentro predestinado Cap.3

Autora: Lobanako



CAPITULO 3



La sangre se le heló en las venas cuando escuchó de nuevo como la llamaba... era la misma voz, Himeko se giró lentamente esperando encontrarse con esos ojos azules que la cautivaban, pero nuevamente no había nadie, callo de rodillas al suelo, el terrible sentimiento de dolor se había convertido en un enorme vacío, empezó a llorar y se llevó las manos al rostro... cuando una voz llamó su atención.

-Te dije que no vinieras caqui.

Kazuki se acercó y se sentó a su lado.

-¿Has encendido tu el fuego?
-No, todo se ha encendido solo cuando me he acercado al altar...
-Mmmm, interesante... Tal vez... Tengo que hacer unas investigaciones.

Tras decir esto se marchó, dejando a Himeko mas confundida de lo que ya estaba, necesitaba salir a pasear, tomar el aire, alejarse de ese templo, sin duda un paseo por la calle la devolvería a la normalidad,así que volvió a su habitación y se preparó para salir.

Las calles estaban vacías a esas horas de la noche, no se escuchaba gran cosa, los grillos, los gatos peleándose... todo era muy tranquilo y Himeko estaba disfrutando con el paseo mientras se preguntaba que le estaba pasando, camino durante bastante tiempo, pero no se dio cuenta ya que estaba concentrada en sus pensamientos, no sabia hacia donde iba, sus pies caminaban solos. Necesitaba saber quien era esa chica y porque siempre soñaba con ella, también quería saber que relación tenia ella con ese extraño templo, últimamente todo estaba resultando ser demasiado raro, le hubiese gustado llevar una vida normal pero no podía, sentía que le faltaba algo muy importante en su vida, algo que estaba tratando de evitar olvidar, cuando de repente sus pies se pararon solos, inconscientemente había acabado delante de una gran verja, era una gran mansión, pero desde que ella había tenido memoria siempre había estado vacía, pertenecía a una pareja de ricos, pero al morir la mujer el hombre, que no tenia descendencia, se había marchado lejos. Algo le decía a Himeko que tenia que entrar, y empujó la puerta, la cual se deslizó suavemente sin hacer ningún ruido que la delatara, cruzó el gran patio deteniéndose unos segundos a contemplar el gran árbol que había junto a la puerta de entrada y siguió avanzando, subió lentamente los escalones que la separaban de la puerta y esta se abrió sola lentamente, Himeko no dudó y entró dentro de la mansion.

Al entrar tuvo la sensación de que ya había estado allí.

-Esta es Kurusugawa-san, se quedara una temporada con nosotras, así que espero que la traten bien.
-¡Si Himemiya-sama!


Himeko se asustó ante lo real que había sido lo que acababa de ver, fue como si estuviera dentro de sus sueños, se había visto a si misma con la chica de pelo azul, al parecer esa era su casa... Pero era imposible, allí no vivía nadie desde hace años. Himeko siguió explorando la mansión y llego a lo que parecía ser una gran cocina, no pudo evitar acercarse a los fogones y al tocarlos le ocurrió de nuevo.

-Dime Himeko, ¿crees que así esta bien?
-Claro, dime, ¿Te gusta la tortilla dulce?
-Si


Himeko le metió dulcemente un trozo de tortilla a la otra chica en la boca, esta lo probo y le dio el visto bueno, la chica de pelo azul, no dejaba de sonreír, tal vez se imaginase un futuro así...


Cada vez eran mas reales, su visión había sido tan real que realmente creyó estar allí, pero ese era el problema, ella nunca estuvo en aquel lugar, tampoco conoció nunca a la chica de pelo azul. ¿Que le estaba pasando?.

Siguió con su exploración hasta unos enormes baños, eran preciosos, pero estaban secos y vacíos, allí ya no se bañaba nadie.

La chica de pelo azul estaba elegantemente sentada en el bordillo, su magnifica melena azul apenas cubría su desnudez, y una sonrojada Himeko la observaba completamente hipnotizada, la chica de pelo azul era consciente de ello, pero no se movía, solo dejaba que la otra muchacha la observase.


Himeko salió de los baños, estaba levemente sonrojada, esta vez decidió subir por las grandes escaleras e instintivamente fue hacia una habitación, era pequeña, había una pequeña cama a la derecha y un tocador a la izquierda, Himeko se sentó en la cama y miró hacia el tocador.

-¿Estas segura de que no pasa nada Himeko?
-Si eres tu todo esta bien....


la chica de pelo azul sonrió y empezó a peinar dulcemente a Himeko, sus manos se deslizaban suavemente por su pelo, tratándolo como si fuera de cristal, sus manos emanaban mucha dulzura, tal vez, la dulzura que realmente quería mostrar....


Himeko se levantó de nuevo de la cama y salió de la habitación, pero algo llamó irrefrenablemente su atención, una puerta, justo al lado de por la que acababa de salir, fue hacia allí y puso la mano en el picaporte con miedo.


-¡No!


Himeko asustada abrió la puerta y se quedó helada al ver lo que sucedía.

Estaba en el suelo, ella estaba encima, no dejaba de susurrarle cosas dulces, deseos desde lo mas profundo de su corazón, sus manos empezaron a deslizarse por su cuerpo y una parte de ella deseaba que eso ocurriera, pero no así, no de esa manera, la chica de pelo azul seguía hablándole, ahora decía cosas horribles, pero había una nota de amargura en su voz que dejaba ver como su corazón sufria, sin duda le dolía hacerle daño, pero el sentimiento de culpa no era mayor al de querer protegerla, así que no se detuvo.... Al final le decía que siempre la amó, que la amaba por encima de todas las cosas, era verdad sin duda, pero la forma en la que lo decía hacia sentir un gran dolor a Himeko, entonces la chica rubia se incorporó y se sentó en el suelo, tapándose con la poca ropa que le había quedado ilesa, en sus ojos se veía el gran conflicto interior que estaba librando, se negaba a creer que ella le hubiese echo tal cosa, entonces habló.


-Chikane-chan...




Himeko había contemplado horrorizada la escena, pero no había sido eso lo que la había dejado en Shock... sino su nombre.

-Chikane-chan...

Sus ojos estaban a punto de salirse de sus órbitas, tenia la verdad ahí delante, su cerebro se esforzaba por recordar, pero no podía, algo le impedía recordar a Chikane, calló de rodillas y trató con todas sus fuerzas de recordarla pero no pudo, agotada decidió tumbarse en la cama, miraba hacia arriba, y paso algunas horas tratando de recordar, pero no pudo, finalmente se dio por vencida y se tumbó de lado, cuando de nuevo se quedó sin aliento, era ella, la tenia justo delante, estaba tumbada a su lado y la miraba tristemente, Himeko finalmente se decidió a hablar.

-Chi...Chikane-chan?

La otra chica pareció sorprenderse porque supiera su nombre.

-¿Acaso... Acaso me reconoces Himeko?
-Yo... no se quien eres, pero... te he visto varias veces en mis sueños....

Chikane pareció comprender, estaba rodeada por un débil aura casi como si fuera un fantasma.

-Así que te niegas a olvidarme, no te castigues Himeko, debes olvidar, es lo mejor.
-¿Que es lo que debo olvidar?
-Todo, tienes la oportunidad de vivir de nuevo, vive y olvida-Dijo mientras se empezaba a desvanecer lentamente-
-¡No! espera Chikane-chan, ¡No te vayas!

Himeko se echó encima de Chikane y le sujetó los brazos, la chica de pelo azul sonreía de forma picara, pero finalmente una expresión tan triste que rasgaba el alma apareció en su rostro.

-Lo siento Himeko, este no es mi lugar, algún día volveremos a encontrarnos, aunque eso signifique mas dolor para ambas...yo...Te amo Himeko...
-Yo...también te amo Chikane-chan.

Himeko se dejó caer encima de ella y la besó dulcemente, cuando abrió los ojos ya no había nada delante de ella... entonces la chica rubia abrazó la almohada que tenia delante y lloró desconsoladamente toda la noche.